jueves, 29 de octubre de 2020

SUSPENDIDOS DESALOJOS DE VIVIENDA Y LOCALES COMERCIALES

 

SUSPENDIDOS DESALOJOS DE VIVIENDA Y LOCALES COMERCIALES

Sala Constitucional N° 156 / 29/10/2020

 

“ORDENA la publicación del texto íntegro del presente fallo en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela y en la Gaceta Judicial en, cuyo sumario deberá indicarse lo siguiente: “Sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que suspende las ejecuciones de desalojos de inmuebles destinados a vivienda así como de aquellos destinados a uso comercial, mientras persistan las circunstancias que dieron origen al Estado de Alarma por covid-19 establecido, primigeniamente, mediante Decreto Presidencial No. 4.160, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela No. 6.519 Extraordinario del 13 de marzo de 2020, y los subsiguientes con sus respectivas prórrogas, así como las que dieron lugar al Decreto N° 4.279, publicado en Gaceta Oficial 41.956 del 2 de septiembre 2020, y sus posibles prórrogas, cuando no se hubiere cumplido el procedimiento administrativo previo establecido para cada caso, de acuerdo a las previsiones establecidas en el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda y el procedimiento administrativo establecido en el artículo 41 literal L y la Disposición Transitoria Tercera del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Regulación del Arrendamiento Inmobiliario para el uso Comercial”


martes, 27 de octubre de 2020

ARTURO USLAR PIETRI Y LA HISTORIA VENEZOLANA (3)

 

ARTURO USLAR PIETRI Y LA HISTORIA VENEZOLANA

Caracas, octubre 2020

                                                                                Por Rafael Arraiz Lucca

(3)

“Efraín Subero fue el encargado de la organización de una antología de su obra 

venezolanista, se titula Medio milenio de Venezuela (1986), obra que luego es reeditada 

por Monte Ávila Editores. Allí se congregan sus visiones sobre la conquista, la gesta 

independentista, los personajes centrales y colaterales del período republicano inmediato y 

los mitos nacionales: el petróleo, el mesianismo, el peso del azar, la improvisación y demás 

simplificaciones de una realidad compleja, nunca suficientemente comprendida.


En la introducción firmada por el autor se encuentran varias afirmaciones sumamente valiosas. Entre ellas ésta, de una claridad meridiana: “El primer equívoco surgió del hecho de haber llamado Nuevo Mundo al continente americano. Lo que hubo en realidad fue el encuentro, por primera vez, entre los europeos y los americanos, pero ambos eran tan viejos como el hombre y representaban dos vertientes de la misma familia, la de los mongoloides y la de los caucasoides.” (Uslar Pietri, 1991:17)

 

Más adelante, en la misma introducción, el autor entrega un párrafo de singular importancia para comprender sus propósitos de escritor, dice, refiriéndose al tema de la identidad latinoamericana: “Este ha sido un tema constante y obsesivo en mi obra de escritor. Toda ella puede considerarse como la expresión de una búsqueda de esa realidad, a veces subyacente y borrosa, y de esa identidad frecuentemente contradictoria y elusiva. Llegar a saber lo que somos, partiendo del cómo somos y del cómo hemos pretendido ser, no es tarea fácil. Sin embargo, al final de ella podría estar la respuesta definitiva que concilie nuestras profundas contradicciones y apacigüe nuestra angustia existencial.” (Uslar Pietri, 1991:18).

 

Podría añadirse que esta búsqueda uslariana del ser latinoamericano se fraguó en dos ámbitos, el nacional y el continental, pero que en ambos primó el mismo fervor por el hallazgo de la sustancia, y la combinatoria, hispanoamericana.

 

 

En noviembre de 1992 Uslar publica un libro de gran significación política e histórica que, lamentablemente, no se ha leído con la debida atención. Se titula Golpe y Estado en Venezuela (1992) y en él entrega un largo ensayo de análisis político e histórico de la Venezuela del siglo XX, a partir de la fecha más importante de esta centuria: el 18 de octubre de 1945. En el texto Uslar da su versión de los hechos y, sobre todo, su interpretación de los mismos, añadiéndole a lo ya conocido, la lectura que hace de las intentonas del año 1992. Le atribuye al petróleo, como siempre lo hizo, la condición epicéntrica nacional.

 

El valor del ensayo no estriba en que desarrolle alguna posición inédita hasta entonces, sino que por primera vez ofrece un dilatado análisis sobre la historia política contemporánea de Venezuela, cosa que antes había hecho fragmentariamente a través de sus artículos semanales. Además, el ensayo constituye, visto a la distancia, una suerte de testamento político, en la medida en que por única vez, cuando contaba 86 años, se aventura a tejer un texto analítico, sobre este particular, de largo aliento.

 

La segunda parte del libro, ciertamente, recoge un conjunto de artículos de su columna “Pizarrón” y, además, un apéndice documental con todas las cartas públicas del llamado grupo “Los notables”. Una lectura simple llevaría a pensar que nuestro autor concluía su vida ajustando cuentas con el grupo político que cortó la suya de raíz en 1945, pero esto no es exactamente así.

 

Ninguna alegría le producía a Uslar ver confirmadas sus sospechas en la realidad, ni le agradaba el papel de sepulturero del sistema de partidos instaurado a partir de 1958, entre otras razones porque él también formó parte de ese sistema, sin que por ello endosara sus faltas.

 

Por el contrario, bastantes veces las señaló, mientras se hacía co-partícipe de la Venezuela política que emergió del 23 de enero de 1958. Por ello su análisis se remonta al pasado, y busca las causas de la crisis venezolana en nuestra relación con el petróleo y el tamaño que llegó a alcanzar el Estado alimentado por esta fuente que condujo a la creación de un país rentista, en donde la riqueza de la renta la administra el Estado, mientras la nación se sumerge en la pobreza.

 

En Del cerro de la plata a los caminos extraviados (1994) destacan los temas uslarianos típicos: el mestizaje americano, la generación de la independencia, la venezolanidad, constituyéndose en un libro despedida, en el que su universo ensayístico propio, con sus obsesiones temáticas y sus recurrencias simbólicas, está presente de manera paradigmática. Sin embargo, no estoy seguro de que Uslar haya estructurado el libro con la conciencia de que se trataba de su último título, de haber tenido conciencia de ello, probablemente, habría redactado una introducción breve apuntando esa circunstancia. Quizás, no puedo asegurarlo, ya que nuestro autor no fue proclive a rendirle tributo a estos hechos: una extraña humildad lo hacía conducirse levemente en estos parajes de despedidas o clausuras de períodos.


Otros libros suyos son propiamente antológicos, La otra América (1974) y La creación del nuevo mundo (1992). En verdad, muchos de sus libros de ensayos lo son en el sentido de que combina ensayos de libros anteriores con inéditos. Por ello con frecuencia hallamos textos ya leídos con otros de reciente factura. Por otra parte, él mismo hizo una antología temática del tema petrolero, se titula Venezuela en el petróleo (1984) y va del editorial del diario Ahora, “Sembrar el petróleo”, a 1983. Son textos de política económica sobre la historia nacional.

 

Entre las selecciones hechas por críticos de su obra, la de Efraín Subero antes mencionada es de las más valiosas, Medio milenio de Venezuela, ya que la hace un conocedor de su obra y la organiza temáticamente. Lo mismo ocurre con la antología preparada por Gustavo Luis Carrera para el Fondo de Cultura Económica de México, La invención de América mestiza (1996), donde se organizan los textos de acuerdo con el ámbito que trabajan: universal, hispano, americano y venezolano, combinando todos los géneros. Por mi parte, publiqué una antología cronológica de su obra, Arturo Uslar Pietri. Antología cronológica (2005)recogiendo todos los géneros.

 

Entre los libros colectivos que reúnen trabajos sobre la obra uslariana, se distinguen cinco: El valor humano de Arturo Uslar Pietri (1984), edición dirigida por Tomás Polanco Alcántara; Todo Uslar (2001), edición coordinada por Mauricio García Araujo; Los nombres de Arturo Uslar Pietri (2006), edición coordinada por Mariano Nava Contreras; Arturo Uslar Pietri. Humanismo y americanismo. Memoria de las VII Jornadas de Historia y Religión de la UCAB, edición coordinada por Tomás Straka y Arturo Uslar Pietri. Valoración múltiple (2012), edición coordinada por Rafael Arráiz Lucca y Edgardo Mondolfi Gudat.

 

Hemos llegado al final de este breve viaje. Es evidente que la historia política, tanto hispanoamericana como nacional, fue el epicentro de la obra novelística, ensayística y periodística de Uslar, no así de su obra cuentística, poética y teatral. No exagera quien afirme que más allá de los géneros el fervor venezolanista de su obra es el eje y motor de ella, ya sea en su ocurrencia cuentística como en su vertiente histórica-política.


Especial mención debemos hacer del interés de Uslar por el período de conquista, sobre todo por el imán que representaron dos mitos para él: Aguirre y El Dorado. Curiosamente, otro personaje mitológico de otro tiempo le llamó la atención: Simón Rodríguez. Estas tres recurrencias, más la obsesión por entrar en el laberinto del mestizaje hispanoamericano y verle el rostro a la identidad (un tema muy de su tiempo) dominaron buena parte de sus esfuerzos por revisar la historia”

                                               Tomado de EFECTO COCUYO, Venezuela.

ARTURO USLAR PIETRI Y LA HISTORIA VENEZOLANA (2)

                                ARTURO USLAR PIETRI Y LA HISTORIA VENEZOLANA 

Caracas, octubre 2020

                                                                                Por Rafael Arraiz Lucca

(2)

Los ensayos

La obra ensayística de nuestro autor se compone de 31 títulos y salvo dos de ellos (Breve historia de la novela hispanoamericana, 1955, y Giotto y compañía, 1987) en los otros 29 la historia está presente, tanto en su vertiente hispanoamericana como nacional. Sumario de economía venezolana para alivio de estudiantes (1945), recoge sus conferencias sobre temas económicos, para entonces muy poco trabajados en el país.

 

En Letras y hombres de Venezuela (1948) se hallan sus primeros ensayos sobre las figuras históricas de Bolívar, Rodríguez, Bello, Vargas, Juan Vicente González, Acosta, Arístides Rojas, Pérez Bonalde y Teresa de la Parra. Como vemos, personajes de los dos ámbitos que llamaron su atención durante toda su vida: el poder y la literatura. En De una a otra Venezuela (1949) recoge sus artículos de 1947 y 1948: todos giran en torno a la vida política nacional.

 

En Las nubes (1951) se reúnen ensayos de diverso aliento, desde los breves artículos publicados en su columna “Pizarrón” del diario El Nacional entre 1949 y 1950, hasta algunos más dilatados. El libro señala el nacimiento de un universo temático que no abandonará nuestro autor hasta su último libro de ensayos: la naturaleza de lo hispanoamericano, la sustancia de la que estamos hechos los habitantes de esta zona del mundo. En Las nubes, por primera vez, el Uslar ensayista aborda el tema de manera sistemática, dedicándole la primera sección del libro.

 

En Apuntes para retratos recoge semblanzas sobre las figuras de Bolívar, Simón Rodríguez, Miranda, José Tomás Boves, su abuelo: el general Juan Pietri, Alberto Adriani, Henri Pittier, Diego Nucete Sardi, su padre: Arturo Uslar Santamaría, Nijinsky, Churchill, Nehru y, finalmente, Roosevelt.

 

Como vemos, la figura de Simón Rodríguez se repite, ya había sido tratada en Letras y hombres de Venezuela, y sería abordada de un todo en la novela, ya citada, que luego lo tuvo por protagonista. Del conjunto destacan por su sentimentalidad, el largo ensayo sobre la vida y obra de Adriani, a quien había conocido de cerca en los tiempos en que éste lo invitó a formar parte de la nómina del Ministerio de Hacienda, y el conmovedor artículo escrito con motivo de la muerte de su padre.

 

En este libro, como en Letras y hombres de Venezuela, se hacía patente su interés, y en algunos casos devoción, por la historia y las letras venezolanas, dibujando perfiles que suponían una generosa entrega al estudio de la vida y la obra de estos hombres.

 

En Del hacer y deshacer de Venezuela (1962) recoge algunos de sus textos escritos entre 1954 y 1961, muchos de ellos fruto de la solicitud de una conferencia, algún prólogo o el discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia. La mayoría versan sobre temas históricos nacionales, siempre comprendiendo lo nacional en una perspectiva hispana. Es un libro de ensayos importante: define todavía más el campo de investigación en el que se mueve el ensayista de largo aliento, no el articulista.

 

De 1967 es Oraciones para despertar, al que luego en dos ediciones sucesivas, en 1981 y 1998, le agrega otras disertaciones de tema venezolano. Luego, con motivo de cuatricentenario de la fundación de Caracas el Concejo Municipal adelanta un programa de ediciones, entre ellas figura un libro de nuestro autor: Las vacas gordas y las vacas flacas, publicado en 1968. En él se recoge una selección de artículos de su columna “Pizarrón” y otros ensayos y discursos, en su mayoría de tema nacional.

 

En busca del nuevo mundo (1969) es editado en el Fondo de Cultura Económica de México y contiene sus reflexiones sobre el tema hispanoamericano en los años, para entonces, recientes. El crisol del mestizaje, los primeros viajeros de indias, la generación libertadora, la influencia determinante de España, los poetas de América y de la península son algunos de los temas del libro al que, en la coda, añade tres visiones viajeras sobre Holanda, Sicilia y Caracas.

 

En este libro se lee: “Desde el siglo XVIII, por lo menos, la preocupación dominante en la mente de los hispanoamericanos ha sido la de la propia identidad. Todos los que han dirigido su mirada, con alguna detención, al panorama de esos pueblos han coincidido, en alguna forma, en señalar ese rasgo. Se ha llegado a hablar de una angustia ontológica del criollo, buscándose a sí mismo sin tregua… (Uslar Pietri, 1969: 9).

 

Fantasmas de dos mundos (1979) fue íntegramente escrito en París entre 1975 y 1978, cuando el autor se desempeñaba como Embajador de Venezuela ante la Unesco, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, y no trabaja temas históricos venezolanos, mas sí hispanoamericanos.

 

En cambio, en Fachas, fechas y fichas (1982) si vuelve sobre sus temas nacionales. En el conjunto destacan los ensayos de materia bolivariana y rodrigueana, a la vez que vuelve sobre una de sus recurrencias temáticas: El Dorado. Se detiene en aspectos vinculados con el futuro del mundo hispanoamericano y el destino de la lengua española, mientras acomete un curioso texto de matices autobiográficos en el que recuerda la publicación de su primer libro, con motivo de los cincuenta años de su aparición.

 

Con motivo del Bicentenario del Natalicio de Simón Bolívar, Uslar publica Bolívar hoy, que sigue y completa la edición de 1972: Bolivariana. Allí afirma, refiriéndose al Libertador: “Desde el primer momento de su acción se distinguió por la claridad y la audacia de su pensamiento. Si no hubiera hecho otra cosa que escribir las ideas y apreciaciones que nos dejó sobre el mundo americano, figuraría, sin duda, entre los más originales pensadores de su tiempo. Tenía además un don excepcional de escritor. La prosa de sus cartas y discursos está entre las mejores que se escribieron en su hora. Nadie tuvo como él el don de la expresión enérgica, penetrante y significativa. Su lenguaje refleja como un espejo fiel su temperamento y sus angustias. Se expresa con síntesis y contrastes fulgurantes. No valen menos sus palabras que sus grandes hechos.” (Uslar Pietri, 1996:493).

 

Godos, insurgentes y visionarios (1986) es un libro enteramente dedicado al tema hispanoamericano, en el que incluye tanto ensayos como transcripciones editadas de conferencias dictadas en Bogotá y México. Los textos representan otra vuelta de tuerca en la indagación que fue central en su vida intelectual: qué es Hispanoamérica, de dónde venimos y hacia dónde vamos como comunidad histórica. Bolívar y Rodríguez, de nuevo, atraviesan sus páginas. Allí están como suerte de dos alas de la totalidad nacional: las armas y la voluntad política (Bolívar), la educación y la formación de republicanos para el trabajo (Rodríguez).

                                                        Tomado de EFECTO COCUYO, Venezuela

                                                        (Continuará)

lunes, 26 de octubre de 2020

ARTURO USLAR PIETRI Y LA HISTORIA VENEZOLANA (1)

 

ARTUROUSLAR PIETRI Y LA HISTORIA VENEZOLANA

Caracas,octubre 2020

                                                                               Por Rafael Arraiz Lucca


“Sin haber sido propiamente un historiador, Uslar Pietri trabajó con la sustancia de la historia venezolana e hispanoamericana en sus obras literarias de ficción, así como en sus ensayos de interpretación de la realidad. Pasemos revista a este itinerario intelectual, y hagámoslo genéricamente. Antes,ofrezcamos un mínimo esquema de su tránsito vital.

 

Nacióy murió en Caracas, el 16 de mayo de 1906 y el 26 de febrero de 2001, respectivamente. Vivió 94 años. Se graduó de abogado en la Universidad Central de Venezuela, pero se dedicó al servicio público, a la literatura, a la televisión, a la publicidad, al periodismo, a la docencia universitaria. Vivió en París en dos oportunidades, entre 1929 y 1934; entre 1975 y 1979. En Nueva York transcurrió su exilio político, entre 1945 y 1950.

 

Fue Agregado Civil de la Embajada de Venezuela en Francia, presidente de la Corte Suprema de Justicia del estado Aragua, jefe de la sección de Economía del Ministerio de Hacienda, Director de Información de la Cancillería, Director del Instituto de Inmigración y Colonización, Ministro de Educación, Secretario general de la Presidencia de la República, Ministro de Hacienda, Ministro de Relaciones Interiores, Senador, candidato a la Presidencia de la República, Embajador de Venezuela ante la UNESCO.

 

Como periodista, se desempeñó como redactor del diario Ahora y columnista durante 50 años de El Nacional (“Pizarrón”), diario del que fue director. Sostuvo durante más de 30 años un programa pedagógico en televisión (“Valores humanos”). Fue profesor en la Universidad Central de Venezuela, donde fundó la Cátedra Libre de Economía que dio origen a la Facultad de Economía y en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Fue creativo de la publicidad ARS, donde no pocos lemas y campañas se debieron a su ingenio.Como vemos, una vida pletórica de tareas que desempeñó a la par de su tarea de escritor, que es la que nos ocupa. Volvamos a ella.

 

Si bien la totalidad de sus relatos ocurren en ámbitos de la Venezuela rural, apenas uno trabaja un tema propiamente histórico. Nos referimos a Fuego fatuo, un cuento que forma parte de su segundo libro de relatos, Red (1936), y que tiene por personaje a Lope de Aguirre, conocido popularmente como “ElTirano Aguirre”.

 

Este personaje sanguinario, en rebelión contra la corona española, es el primer mito venezolano de la etapa post-colombina de nuestra historia. A Uslar lo sedujo desde muy joven y, como veremos luego, le consagró su segunda novela: El camino de El Dorado (1947). Aunque en sus cuentos puede escucharse el eco de las guerras de independencia o federal, algunos integrantes de montoneras alzando la voz y puede olerse el olor a pólvora, la verdad es que el único relato en el que hallaremos una referencia específica a un personaje histórico y su peripecia, es éste de Aguirre.

 

En sus tres poemarios (Manoa,1972; Escritura, 1979; El hombre que voy siendo, 1986) tan sólo hallaremos un poema que se centra en los hechos de un personaje de nuestra historia, se trata de un texto sobre Américo Vespucio. Entre sus cinco obras de teatro publicadas, recogidas en dos libros, una de ellas se titula La fuga de Miranda. Tema y letra para una cantata (1960).Trabaja con la prisión de Miranda en el arsenal de la Carraca y su muerte, además de la hipotética fuga del generalísimo de esta cárcel. Es una pieza breve.

 

Con el resto de su obra teatral ocurre lo mismo que con la cuentística: se escucha el eco de la Venezuela rural histórica. De sus seis libros de crónicas de viajes, uno recoge sus andanzas por el país, se titula Tierra venezolana (1953) y, si bien hay alusiones a hechos históricos en estas crónicas, no es la historia el epicentro, sino la experiencia viajera.

 

Las novelas

En sus novelas y ensayos sí vamos a hallar abundante sustancia histórica venezolanista e hispanoamericanista. De sus siete novelas, seis trabajan episodios y personajes de la historia política venezolana, la última que escribió, La visita en el tiempo (1990), tiene al peninsular Juan de Austria en el ojo del huracán. Como sabemos, en Las lanzas coloradas (1931) se gira en torno a la guerra de independencia; en El camino de El Dorado (1947) se le sigue la pista a la peripecia delirante de Lope de Aguirre. Se concentra en la última y dramática etapa de la vida del vasco, entre 1537 y 1561, período en que inicia su epopeya en Perú y culmina al caer muerto en Barquisimeto, por mano de Diego García de Paredes.

 

Un retrato en la geografía (1962) y Estación de máscaras (1962) formaban parte de una trilogía que no concluyó, intitulada Laberinto de fortuna. La acogida de la crítica a estas dos novelas fue severa o helada y el autor se desanimó por completo para escribir la novela que faltaba. Ambas versan sobre la vida política venezolana entre la muerte de Gómez en 1935 y el 23 de enero de 1958. Oficio de difuntos (1976) tiene al general Gómez en el centro de la escena, mientras La isla de Robinson (1981) sigue los pasos del excéntrico Simón Rodríguez.

 

Como vemos, el período de conquista es trabajado con Aguirre, el final del período colonial y el de independencia con Las lanzas coloradas y Rodríguez, y el siglo XX con las dos de la trilogía inconclusa y Oficio de difuntos. No escribió novelas con personajes del siglo XIX pleno, salvo al final de la vida de Rodríguez. Es evidente que toda la obra novelística calza perfectamente en los parámetros de la llamada novela histórica, aunque el propio Uslar no pensaba que estas ficciones eran exactamente novelas.

 

Al menos así lo afirmó en entrevistas sostenidas conmigo, recogidas en el libro Arturo Uslar Pietri: ajustede cuentas (2001). Allí señala: “En general, las novelas mías no son novelas. En realidad, son reconstrucciones históricas…” (Arráiz Lucca, 2007:46). Por supuesto, lo que Uslar quiere apuntar es que sus novelas se sustentan sobre la realidad histórica, punto de partida para la ficción. En otras palabras: el autor apela a la imaginación ficticia para darle vida a los personajes y los hechos, pero tanto unos como otros existieron. Cualquiera puede preguntarse: ¿por qué no trabajó estos períodos y estos personajes como historiador? Pues porque no lo era, simplemente. Era un narrador y un ensayista, que eventualmente escribió obras de teatro y poemas.

 

No cabe la menor duda de que la historiapolítica de Venezuela fue la sustancia temática primordial de la obra novelística de Uslar. Más aún, ahora que vamos a revisar su obra ensayística (la más abundante de su producción) podríamos llegar a afirmar que el eje temático de su obra es la historia política nacional y su consecuencia natural:la historia política hispanoamericana de los períodos coloniales y republicano.

                                                Tomado de EFECTO COCUYO, Venezuela.

                                                                             (Continuará)

sábado, 24 de octubre de 2020

A DÍAS DEL PLEBISCITO

 

A DÍAS DEL PLEBISCITO

Chile, 23 de octubre 2020

 

                                                                                    Por Ana María García

 

“Por Ana María García, Prof. Derecho Constitucional, U. de Chile / Presidenta de la Asociación Chilena de Derecho Constitucional.”

 

“Todos los procesos constitucionales de Chile han tenido lugar en medio de crisis, conflictos y quiebres institucionales.

Así ocurrió en la época que precedió a la Constitución de 1833, convulsionada por una guerra civil que dio paso a la elaboración de esa Carta, vigente por casi un siglo. A fines del siglo XIX, esa Constitución mutó de un gobierno presidencial a uno pseudo parlamentario, que dio paso incesantemente a sucesivos gabinetes presidenciales. Tiempos de crisis que culminaron en la caída del Presidente Arturo Alessandri en 1924, el advenimiento de juntas militares y posterior regreso del Presidente para elaborar la nueva Carta de 1925, con una vigencia de casi cincuenta años. Posteriormente, la crisis institucional de 1973 dio lugar, como se sabe, a la intervención militar y a la elaboración de la Constitución de 1980, controvertida por la ilegitimidad de su origen y que, no obstante sus casi trescientas normas modificadas, aún es objeto de reparos.

 Por lo dicho, hoy debe valorarse que estemos ante una oportunidad histórica inédita en la que la ciudadanía podrá pronunciarse sobre un nuevo texto constitucional, dentro de un proceso institucional democrático previamente establecido y sin afectar el funcionamiento del Estado.

 La democracia supone una manera de ser y de estar en un régimen político, supone un “ethos” democrático de ciudadanos que respetan el diálogo, que practican la tolerancia y la apertura al pensar de los otros, y, por supuesto, el primer requisito para que esto se materialice es el abandono de la violencia.

 Luego, un nuevo texto constitucional debería ser más bien breve que extenso, contener los aspectos fundamentales de los órganos del Estado, dejando la regulación de detalle al legislador; definir los fines prioritarios de la gestión del Estado, pero sin señalar modelos específicos para alcanzarlos.

 Nuestros ordenamientos constitucionales, más de dos veces centenarios, contienen un acervo histórico de adhesión a valores y a derechos, a las libertades en toda su amplitud. Asimismo, ha sido reconocida la dignidad y el principio de igualdad en sus diversos aspectos, el derecho de propiedad y los derechos sociales y económicos. Una nueva Constitución habrá de elevar el actual estándar en materia de derechos y perfeccionarlos, dando adecuada protección a los derechos sociales de educación, salud, previsión social y trabajo, con sobriedad, equilibrio y responsabilidad fiscal, sin especulaciones detalladas que más bien son declarativas que efectivas.

 Aspectos imprescindibles y hasta ahora omitidos en la Constitución son el reconocimiento de los pueblos originarios, como asimismo la incorporación de medios de participación ciudadana con posibilidad de convocatoria a referéndums, plebiscitos e iniciativas legislativas, mecanismos jurídicos indispensables para complementar la actual democracia representativa.

                                                              Tomado de diario LA TERCERA, Chile.


viernes, 23 de octubre de 2020

¿YA DECIDISTE TU VOTO? CUATRO EXPERTOS EXPLICAN SUS ARGUMENTOS PARA VOTAR POR EL “APRUEBO” O POR EL “RECHAZO”

 

¿YA DECIDISTE TU VOTO? CUATRO EXPERTOS EXPLICAN SUS ARGUMENTOS PARA VOTAR POR EL “APRUEBO” O POR EL “RECHAZO”

Chile, 19 de octubre 2020

 

                                                                                       Por Paz Fernández

 

“Constanza Hube y Arturo Fermandois defienden el camino de seguir reformando la actual constitución; mientras que Claudia Heiss y Patricio Zapata apuestan por la posibilidad de comenzar un proceso constituyente.

 

“Ha pasado casi un año desde que – en medio de una crisis social- el 15 de noviembre de 2019 los parlamentarios chilenos llegaron a un acuerdo político para implementar un proceso en el que se presentara la posibilidad de crear una nueva constitución. El primer paso del proceso es un plebiscito nacional para que la ciudadanía votara a favor o en contra de comenzar la elaboración de una Carta Magna.

Ahora, a pocos días de que los chilenos entremos a las urnas, el debate se vuelve intenso alrededor de ambas posturas. Conceptos como la hoja en blanco, quórum de 2/3 y las demandas sociales son claves a la hora de poner los argumentos en la mesa entre las opciones que se pueden elegir el próximo 25 de octubre.

¿Apruebo o Rechazo? Seguramente muchos aún no definen su voto y otros escuchamos afirmaciones que no comprendemos a cabalidad.

 Para entender las diversas posturas que hay alrededor del Apruebo y del Rechazo, cuatro expertos (dos de ellos por el Apruebo y dos por el Rechazo) nos explicarán sus posturas.

 ¿Qué votará y por qué?

Constanza Hube, máster en Derecho; Patricio Zapata, candidato a doctor en Derecho; Arturo Fermandois, máster en Derecho y Políticas Públicas; y Claudia Heiss, doctora en Ciencia Política contestan a la pregunta.

 

¿Qué significa la hoja en blanco?

Uno de los conceptos que han centrado el debate es la llamada hoja en blanco, más bien levantado desde noviembre pasado por aquellos que se inclinarán por aprobar la idea de una nueva Constitución.


“La hoja en blanco -para ser bien clara y sin ninguna campaña del terror- significa no partir de un texto como base. Significa que más que hacer un escrutinio de la Constitución actual y ver qué cosas se dejan y que cosas se sacan no partimos con un texto como base y tenemos que juntar los 2/3 para agregar texto”, explica Constanza Hube respecto a la aprobación de normas.


Aquellos que representan al Rechazo sostienen que no se debería partir de la creación de la nueva carta magna sin considerar varios puntos que se expresan en la Constitución actual. “Uno estimaría que nosotros tenemos una cierta tradición institucional, hay ciertas instituciones que en el fondo uno debiera asumir que se debieran mantener. Por ejemplo, la estructura de Presidente, un congreso independiente, un poder judicial independiente, que haya poder de control, que alguien controle la legalidad de los actos del Ejecutivo, que alguien controle la constitucionalidad de las leyes”, enfatiza Hube. 

Pero desde la vereda del Apruebo, la hoja en blanco luce como la mejor solución para iniciar el proceso constituyente.


Aunque Patricio Zapata – profesor de Derecho Constitucional UC- reconoce que la “metáfora tiene un problema, porque efectivamente evoca la idea de que no va a haber nada, de que vamos a partir de cero, de que no vamos a tomar en cuenta lo que existe y la historia. Lo que se quiere decir con hoja en blanco es tener una conversación sin fórmulas precocinadas, tener un diálogo donde nadie tiene ventaja; es decir si nos ponemos de acuerdo en la convención por 2/3 (en las normas) eso va a la Constitución y si no nos ponemos de acuerdo por 2/3 eso no va a la Constitución”, sentencia Zapata.


Claudia Heiss y Arturo Fermandois explican el significado de la hoja en blanco desde la postura del Apruebo y del Rechazo respectivamente.

 

Es importante señalar que se fijaron algunos límites para la convención que redactaría la Constitución– ya salga elegida mixta o constituyente y si es que el Apruebo logra la mayoría-  el actual artículo 135 del capítulo XV de la carta magna vigente establece que “el texto de nueva Constitución que se someta a plebiscito deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificado por Chile y que se encuentren vigentes”.


Y se agrega (artículo 136) que “se podrá reclamar de una infracción a las reglas de procedimiento aplicables a la Convención".

 

¿Qué es el quorum de 2/3?

Si el plebiscito de este 25 de octubre es favorable a la opción “Apruebo” y con ello se define quiénes van a crear una nueva carta fundamental en representación de los ciudadanos, entonces se dará paso a un órgano constituyente que “tendrá por único objeto redactar la nueva Constitución, no afectando las competencias y atribuciones de los demás órganos y poderes del Estado y se disolverá una vez cumplida la tarea que le fue encomendada”; estas reglas del juego se activarán si es que gana la Convención Constituyente o la Convención Mixta.


A medida que el órgano trabaje en el texto deberá validar sus decisiones. Para ello el artículo 133 de la Constitución sostiene que de ganar el Apruebo, "la Convención deberá aprobar las normas y el reglamento de votación de las mismas por un quórum de dos tercios de sus miembros en ejercicio".


Al final del proceso la nueva Constitución se presentará ante la ciudadanía y se legitimará con un plebiscito de salida.


Para el abogado Arturo Fermandois en la actual Constitución “el quorum de los 2/3 fue establecido como una forma de forzar a que existan aquí grandes acuerdos transversales, incentivar que existan convergencias”.


Sin embargo, a su juicio no funcionaría de la misma manera para crear una nueva carta fundamental: “Cuando alguien dice: mire yo con un tercio puedo eliminar de la Constitución todo aquello que yo estime inconveniente, sin preguntarle a usted dueño de los otros 2/3 supongamos; entonces es una actitud también arrogante no muy democrática y obliga a comenzar este proceso constituyente con el pie izquierdo”.


“Asimismo tampoco me parecería que otro sector pudiera argüir que con 1/3 no está dispuesto a firmar una sola coma de una nueva Constitución. Creo que estas dos posiciones están equivocadas; pero la segunda es una respuesta a la primera que me parece tramposa”, agrega Fermandois.


En el argumento contrario, Claudia Heiss – periodista y doctora en Ciencia Política- considera que el quórum acordado y establecido en diciembre es correcto para definir una nueva carta magna.


“Yo creo que requerir 2/3 para acordar normas constitucionales no es una demanda desmedida, porque lo que vamos a hacer con la nueva Constitución justamente es ver cuáles son los puntos de acuerdo – que no es una posición de la izquierda ni de la derecha, es una posición mayoritaria compartida por una porción grande de la convención constitucional (…) allí donde no hay acuerdos sustantivos no puede quedar eso consignado en la Constitución”.


Los abogados y profesores de la Pontificia Universidad Católica Patricio Zapata y Constanza Hube aportan sus miradas respecto a las ventajas y desventajas que podría tener el quórum de 2/3 al incorporar normas nuevas.

 

¿Cuál es la relación entre las demandas sociales y la Constitución

A estas alturas ya para nadie es una novedad que el estallido social sucedido el 18 de octubre de 2019 marcó un hito relevante en la historia de Chile; sin ir más allá es el evento por el cual se llegó a un acuerdo nacional político para llamar a un plebiscito, en miras de una nueva Constitución.


En los meses venideros al Acuerdo por la Paz Social y Nueva Constitución la adquisición de la Carta Fundamental creció, lo que denota un interés de los ciudadanos por analizar el texto. Pero, quizás muchos aún no comprenden las relaciones concretas que hay (o no) entre las demandas sociales y la Constitución, o cómo una nueva Carta Magna nos podría ayudar a solucionar problemas como la calidad de la educación, el acceso a la salud y las pensiones dignas.


Para los exponentes del Apruebo la relación es clara.


Patricio Zapata señala que la mayoría de las demandas sociales se deben solucionar a través de políticas públicas y no específicamente de la Constitución. Sin embargo, el académico afirma que la carta magna es un marco amplio que influye en las políticas públicas, aunque no contenga el detalle. Otro factor importante es la legitimidad que este contexto de normas tenga ante la ciudadanía.


El apruebo no es una panacea, no es una solución mágica, va a seguir habiendo problemas. La diferencia es que es una fórmula que ofrece un camino -con riesgo, con dudas- pero es un camino a alguna parte; y yo creo que el camino del rechazo es un camino que nos deja donde mismo”, agrega.

 

Los exponentes del Rechazo sostienen que la relación no es tal y que se está corriendo el riesgo de dotar a una nueva Constitución de una expectativa que no podrá cumplir.


Para Constanza Hube hay mucha expectativa sobre todo porque gran parte de las demandas que se dieron durante esa marcha multitudinaria pacífica que se realizó el 25 de octubre tenía que ver con demandas sociales muy lógicas y razonables que son propias de un país que ha cambiado”.

 

La profesora de derechos constitucional en la Pontifica Universidad Católica vuele al punto en que, si bien la Constitución consagra los derechos sociales y la garantía de ellos, genera “una posibilidad de que sean las instituciones públicas o privadas las que puedan proveer de este contenido prestacional”. Pero “todo lo que tiene que ver con la calidad de la educación, con el acceso de la salud, con el monto del aporte previsional es resorte del legislador y de norma y de las políticas públicas que se discuten por parte del presidente y del congreso. No sería razonable que eso estuviera en la Constitución para no limitar en el futuro, la Constitución establece ciertas normas que van a trascender en el tiempo”.


“Que es lo que la campaña del terror ha esgrimido aquí, aquellos que conocen los textos, no les gusta la frase final: “”coma, sea que se otorguen a través de instituciones públicas o privadas"; es todo lo que dice la Constitución en materia de seguridad social. (…) No hay un desamparo para que el Estado pueda intervenir”, agrega a la discusión Fermandois.

 

Pero para la directora de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad de Chile, Claudia Heiss, el problema es la interpretación que se le ha dado a la Constitución (respecto al artículo 19°), y la predominancia de privado por sobre lo público.

 

“El artículo 19 es la carta de Derechos de nuestra Constitución, es donde está el principal listado de los derechos constitucionales y ahí están establecidos algunos derechos sociales – a la educación, a la salud, al medio ambiente y también el derecho a la propiedad, a la libre empresa, etc- todos esos derechos yo creo que están formulados de una manera tal que han sido interpretados generalmente con una primacía de lo privado sobre lo público. Por ejemplo, el derecho de la libre empresa por sobre el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación o el derecho a la educación cuando ha entrado en conflicto con los sostenedores de colegios”.


“No se trata de hacer una nueva Constitución donde se garantice el derecho a la educación y a la salud y elimine el derecho a la propiedad privada, como algunas personas han querido caricaturizar el debate sobre los derechos sociales”, sentencia.”