domingo, 7 de marzo de 2021

SOLO PARA PERSONAS CON PASE VERDE: ISRAEL REABRE RESTAURANTES Y UNIVERSIDADES TRAS EXITOSA VACUNACIÓN

 

SOLO PARA PERSONAS CON PASE VERDE: ISRAEL REABRE RESTAURANTES Y UNIVERSIDADES TRAS EXITOSA VACUNACIÓN

 

“En las últimas semanas, el país ha registrado un marcado descenso en las cifras de contagios y de pacientes en estado grave.”

 

“Israel dio este domingo el paso más importante de su desescalada pos-vacunación, con la reapertura de cafés, bares y restaurantes, la relajación de restricciones y el regreso a las aulas en universidades, entre otras medidas. Pero la medida prioriza a quienes estén inmunizados contra el coronavirus y posean un pase verde que lo compruebe.

 

Con más del 50% de su población inoculada con al menos la primera dosis de la vacuna, los restaurantes podrán recibir a clientes que presenten el llamado “pase verde”, otorgado a quienes se hayan recuperado del covid-19 o hayan recibido la segunda dosis hace al menos una semana.

 

Los locales no podrán recibir más del 75% de su ocupación total. Y quienes no presenten el certificado requerido para ingresar podrán sentarse en mesas al aire libre.

 

A partir de este domingo pueden abrir también los salones de eventos culturales, que no podrán superar su capacidad en más del 50% y a los que podrán ingresar únicamente quienes porten el pase verde y un porcentaje limitado de personas que presenten pruebas de coronavirus con resultados negativos.

 

Universidades

Además de los estudiantes universitarios, también podrán regresar a clases los alumnos de entre 11 y 14 años de edad que asistan a escuelas en las ciudades del país catalogadas como verdes o amarillas. Esto con base a sus bajos índices de contagios y de vacunación. Mientras, estudiantes de instituciones religiosas solo podrán volver a clase en tanto porten el pase verde.

 

Los lugares de culto podrán también recibir a fieles que presenten este certificado, aunque en cantidades limitadas. Aquellos locales en Israel que acepten recibir a personas que no porten el pase verde tendrán límites más estrictos y no podrán albergar a más de 20 clientes en el interior y 50 en el exterior.

 

Los estadios y auditorios podrán recibir grandes cantidades de gente, con límites de entre 500 y 1.500 personas dependiendo de su capacidad y de si son abiertos o cerrados.

Por último, las nuevas regulaciones también se extienden a la entrada y salida de pasajeros a través del Aeropuerto Internacional de Ben Gurión, que ha operado de forma muy limitada desde fines de enero y que podrá recibir a partir de este domingo hasta 1.000 ciudadanos israelíes al día, cifra que en los próximos días aumentaría a 3.000.

 

Vacunación

De esta manera, Israel elimina casi por completo las restricciones implementadas durante el tercer confinamiento, que se extendió durante seis semanas desde fines de diciembre y que ha ido relajando lentamente desde mediados de febrero.

 

La veloz campaña de vacunación del país, con casi cinco millones de personas inoculadas por la primera dosis de la vacuna de Pfizer y casi cuatro millones también con la segunda, ha sido fundamental para el avance de la desescalada.

En las últimas semanas, Israel, con poco más de nueve millones de habitantes, ha registrado un marcado descenso en las cifras de contagios y de pacientes en estado grave, y actualmente cuenta con poco más de 40.000 casos aún activos, de un total de 800.000 identificados desde el inicio de la pandemia.”

                                         Tomado de diario El Nacional, Venezuela.

HISTORIA DESCLASIFICADA: LA TERCERA GUERRA MUNDIAL Y EL PLAN CÓNDOR

 

HISTORIA DESCLASIFICADA: LA TERCERA GUERRA MUNDIAL Y EL PLAN CÓNDOR

Chile, 7 de marzo 2021

                                                                                        Por Carlos Basso

“Las dictaduras latinoamericanas tenían su propia explicación del mundo en el cual vivían: estaban sumergidas en un nuevo conflicto global, donde se veían a sí mismas como el último bastión del mundo cristiano en una lucha sin cuartel ni reglas contra el marxismo y lo que ellas definían como “subversión”.


“Esa es la explicación que un experimentado diplomático estadounidense dio en 1976 a todo lo que estaba sucediendo en el cono sur de América, y lo que explicaba también la aparición del plan “Cóndor”. Como los militares de esos países creían que estaban en una guerra, se justificaba que viajaran a otros países a cometer acciones de todo tipo, como los asesinatos emprendidos por la DINA.

Una de las explicaciones más tradicionales acerca del intento de las diversas dictaduras latinoamericanas de los años ’70 en orden a exterminar a los dirigentes de los principales grupos radicales de izquierda es la adopción de la famosa Doctrina de Seguridad Nacional, impulsada desde Estados Unidos y que consideraba la existencia de un enemigo interno (el marxismo), que debía ser combatido militarmente.

 

Sin embargo, dicha construcción no alcanza por sí sola para explicar los crímenes transnacionales cometidos por las policías secretas de Chile y otros países, especialmente en el marco del plan “Cóndor”. 

 

Quizá la explicación más cercana a lo que ocurría en aquellos años se encuentra contenida en un documento estadounidense de 1976, que permaneció en secreto durante 35 años, el cual explica que los militares latinoamericanos estaban convencidos de que se encontraba en marcha una Tercera Guerra Mundial y que el cono sur de América Latina era “el último bastión de la civilización cristiana”, algo que parece muy sincrónico con la visión mesiánica que Augusto Pinochet tenía de sí.

 

Lo anterior es parte de un extenso análisis de 14 páginas efectuado por Harry W. Schlaudeman a inicios de agosto de 1976 y que permaneció clasificado durante 35 años. Schlaudeman, quien falleció hace dos años, fue un funcionario de alto nivel del Departamento de Estado de Estados Unidos. Entre 1969 y 1973 estuvo en Chile, como segundo de la embajada de su país en Chile, después de lo cual fue nombrado vice asistente del secretario de Estado para asuntos interamericanos. Tras ello, permaneció dos años como embajador en Venezuela y en 1976 regresó a la capital de EEUU como asistente del secretario de Estado para asuntos interamericanos. Posteriormente fue embajador de Estados Unidos en Perú, Argentina, Brasil y Nicaragua, además de enviado especial a América Central. 

 

Es decir, se trataba de alguien que conocía a la perfección lo que estaba sucediendo en América Latina. 

 

La guerra del Tercer Mundo 

Según explicaba Schlaudeman, las dictaduras del cono sur de América Latina (es decir, Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay) se veían a sí mismas envueltas en una especie de batalla de dos frentes. El primero de ellos era “el marxismo internacional y sus exponentes terroristas”, mientras que el segunda era “la hostilidad de las democracias industrializadas, que no comprenden que están mal informadas por la propaganda marxista”, todo lo cual explicaba como un cuadro de paranoia que —decía— quizá se podía comprender en función de las “convulsiones” de los últimos años en Argentina, Chile y Paraguay. 

 

Pese a ello, recordaba que las fuerzas marxistas habían sido diezmadas en todos esos países: “El fiasco romántico del Che Guevara destruyó las esperanzas de la revolución rural. La caída de Allende es tomada (quizá en forma pesimista) como una prueba de que el camino electoral no puede caminar. Las guerrillas urbanas colapsaron en Brasil con Carlos Marighella y en Uruguay con los Tupamaros”, recordaba. 

 

Aun así —señalaba— las fuerzas militares “insisten en que la amenaza continúa y que la guerra debe continuar” precisando que ahí es donde aparecía la idea de la “Tercera Guerra Mundial”.

 

El promotor de ella había creado sido Juan Carlos Blanco, por aquel entonces vicecanciller de Uruguay (que en 2017 fue condenado en Italia por la desaparición de ciudadanos italianos en Uruguay, en medio del plan Cóndor). 

 

El diplomático norteamericano argumentaba que como consecuencia de esta visión distorsionada de sí mismos y en ese supuesto contexto bélico, estos países “están uniendo fuerzas para erradicar la subversión, una palabra que cada vez más se traduce como disenso no violento desde la izquierda y la centro izquierda” y que el uso del concepto de la Tercera Guerra Mundial les servía para justificar “medidas de tiempos de guerra duras y de exterminio”, pero además les permitía “justificar el ejercicio de su poder más allá de las fronteras nacionales”.

 

Por supuesto, eso no era todo. Shlaudeman precisaba que la cadena de dictaduras que se había iniciado en Brasil en 1964 también necesitaba creer que estaba desarrollando una Tercera Guerra Mundial, porque para los militares era “importante para sus egos y para (justificar) sus salarios y sus presupuestos en equipamiento”.

 

Sin embargo, aseveraba que “la amenaza no es imaginaria, pero quizá se la ha exagerado, aunque esto es difícil de sugerir a un hombre como Blanco, quien cree —quizá correctamente— que él y su familia han sido marcados como objetivos”.

 

En el mismo tenor, decía que durante estos años “los terroristas” habían podido crear distintos grupos guerrilleros en cada país de América Latina, así como “provocar reacciones represivas, incluyendo torturas y escuadrones de la muerte cuasi gubernamentales”, además de crear la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), con cuarteles en Paris.   

 

Ante ello, escribió, las dictaduras del cono sur “han establecido la Operación Cóndor para encontrar y matar terroristas de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) en sus propios países y en Europa”.

 

Cabe recordar que el Plan Cóndor, la coordinación de los servicios represivos de América Latina, nació como idea a mediados de 1975, luego de la detención en Asunción del chileno Jorge Fuentes Alarcón, alto dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y del argentino Amílcar Santucho, hermano del líder máximo del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Ambos eran, además, parte de la estructura de la JCR y tenían importantes contactos en Paris, ciudad donde existía una base de militantes del MIR y en la cual Fuentes había permanecido hasta poco antes de ser secuestrado, en mayo de ese año.

 

En medio de ello, dentro del plan “Cóndor” se creó la Unidad Teseo, cuyo objetivo era ir a Francia a asesinar a los dirigentes de la JCR, pero también a Ilich Ramírez Fuentes, más conocido como “Carlos el chacal”.

 

Hay que mencionar que luego de agradecer a los paraguayos por la entrega de Fuentes (quien hasta hoy en día sigue en calidad de detenido desaparecido), el Director de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Manuel Contreras, invitó a distintos jefes de inteligencia de los países de vecinos a una reunión que se efectuó en Santiago, entre el 25 de noviembre y el 01 de diciembre de 1975, en la que nació formalmente la coordinación de los servicios represivos de las dictaduras del cono sur del continente, que existía de facto desde inicios de 1974.

 

La burocracia del Cóndor

Como lo señalaba la invitación que Contreras envió a sus pares paraguayos, y que se guarda en el Museo de la Justicia, Centro de Documentos y Archivo para la Defensa de los Derechos Humanos del Poder Judicial de ese país, “la reunión tiene carácter de estrictamente secreta, y se adjunta temario propuesto y programa tentativo”.

 

Dicho temario, que también figura entre los miles de documentos que componen el llamado “Archivo del horror” paraguayo, parece una pieza de burocracia de una oficina estatal cualquiera. 

 

En la sección de “fundamentos” del mismo se indicaba, ad hoc a la idea de la Tercera Guerra Mundial que explicaba Schlaudeman, que “la subversión desde hace algunos años se encuentra presente en nuestro continente, amparada por concepciones políticas históricas que son fundamentalmente contrarias a la Historia, a la Filosofía, a la Religión y a las costumbres propias de los países de nuestro hemisferio. Esta situación descrita no reconoce fronteras ni países y la infiltración penetra todos los niveles de la vida nacional”. 

 

Además de ofrecer a Chile como sede del plan, de precisar que a este podía adherir cualquier país no marxista y de establecer que se debía contar con una base de datos, una central de informaciones y reuniones de trabajo periódicas, el temario incluía un programa general que, visto por encima, podría parecer la agenda de cualquier seminario universitario o de una reunión de ejecutivos: además de siete “sesiones de trabajo”, había actividades sociales también. 

 

Por ejemplo, el miércoles 26 de noviembre, a las 21 horas, el programa consideraba una “comida ofrecida por el Sr. Director de Inteligencia Nacional”. El sábado 29, en tanto, se consideraba un viaje a Viña del mar y luego otra cena, esta vez en el casino de juegos de la ciudad. Al día siguiente, para cerrar las actividades, había una visita a la Escuela de Caballería del Ejército y a las 21 horas una “visita algún centro nocturno y libre”.

 

Casi todo era a expensas de Chile. La DINA pagaba el hotel y los gastos de alimentación de tres delegados por país, así como el transporte para todos los invitados. Todos los datos acerca de quienes viajarían, explicaba el documento, debían ser remitidos al Telex 40619-CL o al número 394133 de Santiago, a nombre de Luis Gutiérrez, que era la “chapa” que usaba el nombre de la Brigada Exterior de la DINA.

 

Los mensajes, por supuesto, debían ser enviados cifrados, por medio de una cifra de sustitución simple, que se adjuntaba a la invitación, y que básicamente consistía en remplazar un alfabeto común (sin letra “ñ”) por otro en el cual las letras estaban puestas al azar. 

 

Por cierto, las invitaciones y el programa fueron enviadas en persona. En el caso de Paraguay, existe un documento que señala que fue el subdirector de la DINA, Mario Jahn, quien la llevó hasta el jefe de la policía de ese país, a inicios de noviembre de 1975.

 

Con todo ello en cuenta, volvamos al paper de Schlaudeman. El problema en América Latina, aseveraba el diplomático, comenzaba precisamente con la definición de la palabra usada por la DINA, “subversión”, pues explicaba que no era un término muy preciso y que “en países donde todos saben que los subversivos pueden terminar muertos o torturados, las personas educadas están razonablemente preocupadas acerca de los límites hasta los cuales se puede disentir”.

 

Esa preocupación, anotó, aumentaba al doble, si se tenía ahora en cuenta que, gracias al Plan Cóndor, “existe la posibilidad de ser perseguidos por policías extranjeras”, lo que ejemplificaba con los casos de uruguayos que habían sido asesinados en Argentina, “donde existen amplias acusaciones de que la policía argentina está haciendo un favor a sus colegas uruguayos”. 

 

Lo anterior se extendía a otras partes del mundo. Junto con reiterar que la sede de la JCR estaba en Paris, agregaba que tenía “actividad considerable en otras capitales europeas”, agregando que “los regímenes de Sud América lo saben y están planificando sus propias operaciones contra-terroristas en Europa, lideradas por Argentina, Chile y Uruguay”. 

 

Lo que sabía la CIA

El 23 de agosto de 1976, poco más de dos semanas después del informe de Schlaudeman, el Departamento de Estado emitió un cable a los embajadores de Estados Unidos en Santiago, Buenos Aires, Montevideo, La Paz, Asunción y Brasilia, en el cual se les hacía presente que a todos se les había enviado información acerca de la “Operación Cóndor” (seguramente el informe de Schlaudeman, quien estaba copiado en el cable), aseverándose que si bien “la coordinación de seguridad e inteligencia es probablemente comprensible, sin embargo, estos gobiernos planean efectuar asesinatos dentro y fuera de los territorios de los miembros de Condor”, los que se aseguraba era necesario encarar de inmediato.

 

Por ello, en el caso de Chile, Uruguay y Buenos Aires, se recomendaba a los embajadores que fueran directo a hablar con los mandatarios de cada país, dándoles a conocer, entre otras cosas, la existencia de “rumores en orden a que esta coordinación quizá se extienda más allá del intercambio de información e incluya planes para asesinar a subversivos, políticos y figuras prominentes tanto dentro de las fronteras de estos países del cono sur, como en el extranjero”. Ante ello, se recomendaba a los diplomáticos hacer ver a los respectivos mandatarios que ello “creará un serio problema moral y político”.

 

No obstante, la CIA sabía de la creación de “Cóndor” desde varios meses antes que el aparataje diplomático de su país. En efecto, la agencia se enteró del plan hacia marzo de 1976, por medio de una fuente cuyo nombre está tachado, y que explicó que el coronel Manuel Contreras lo había iniciado junto a Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia. 

 

Hacia julio de ese mismo año, agregaba el reporte, la CIA había recibido la misma información que Schlaudeman: que los miembros de “Cóndor” comenzarían a ejecutar personas en distintos países. 

 

En otro documento desclasificado de la misma agencia, se relataba el entrenamiento a que se habían sometido los miembros de la “Unidad Teseo” en Argentina y el posterior viaje que hicieron a Europa, pero se aseveraba que la misión de homicidio a la cual habían sido enviados falló debido a una filtración, lo que hizo a los uruguayos retirarse de dicha unidad.

 

La guerra sicológica

Hacia fines de 1976 el plan “Cóndor” seguía en pie, de acuerdo con otro reporte de la CIA, pero para esa época el foco de ella había comenzado a cambiar, quizá como consecuencia del fracaso de la operación de la Unidad “Teseo”, pero también a causa del desastre que había significado para la DINA el crimen de Orlando Letelier y Ronnie Moffit, en septiembre de 1976 en Washington DC, cometido con la ayuda de Paraguay (que proporcionó pasaportes falsos) y en concurso con cubanos anticastristas, lo que a la larga significaría no solo el cese del apoyo estadounidense a Augusto Pinochet, sino la petición de extradición de ese país del sicario de la DINA Michael Townley, quien apenas llegó a su país natal comenzó a confesar todo lo que había hecho al mando de Manuel Contreras y Pedro Espinoza, el segundo jefe de la DINA.

 

Con ese telón de fondo, los países integrantes de “Cóndor” se reunieron entre el 13 y el 16 de diciembre de 1976 en Buenos Aires, según la CIA. En ese encuentro, “revisaron actividades pasadas y discutieron planes”, pero el principal punto en el temario (sí, ya sabemos que tenían temarios) fue “la discusión y planificación de operaciones de guerra sicológica contra izquierdistas y grupos radicales en varios países miembros”.

 

En síntesis, exponía el documento, se trataba de una estrategia por medio de la cual cualquier país miembro “publicaría propaganda útil para otro, de modo tal que el país más interesado no pueda ser identificado como la fuente”, lo mismo que años antes la DINA había hecho en el torpe montaje conocido como “Operación Colombo”, que implicó publicar listas de miristas chilenos supuestamente asesinados en Argentina y Brasil, en medios de prensa creados con ese único fin, a fin de que “rebotaran” en Chile.

 

Sin embargo, la CIA ignoraba o prefería ignorar ese antecedente y se limitaba a señalar que “Chile y Argentina usaron recientemente este programa, cuando expertos en propaganda chilena crearon una historia acerca de supuestas entrevistas entre el expresidente Eduardo Frei y líderes políticos de Estados Unidos”. 

 

Pese a que hay varias líneas borradas, a continuación el documento indica que “la historia fue enviada a Argentina, donde apareció en un periódico local. Uruguay también ha participado de este programa”. 

 

Nota: Este reportaje contó con la valiosa cooperación de Rosa Palau, coordinadora del Museo de la Justicia, Centro de Documentación y Archivo para la defensa de los DD. HH de Paraguay.

                                                Tomado de diario El Mostrador, Chile.

sábado, 6 de marzo de 2021

EL ABOGADO DE PODEMOS, QUE ASESORÓ LA CONSTITUCIÓN DE HUGO CHÁVEZ, AHORA BUSCA INFLUIR EN EL PROCESO CHILENO

 

EL ABOGADO DE PODEMOS, QUE ASESORÓ LA CONSTITUCIÓN DE HUGO CHÁVEZ, AHORA BUSCA INFLUIR EN EL PROCESO CHILENO

Chile, 1 de marzo 2021

 

“Rubén Martínez Dalmau es uno de los fundadores del Centro de Estudios Políticos y Sociales, germen del partido político de izquierda español Podemos. El CEPS asesoró a Hugo Chávez en su campaña presidencial y, también, en la redacción de la Constitución que este firmó en 1999.”

 

“Influencia similar tuvieron en los procesos constituyentes impulsados por Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia. Ya el CEPS no existe, desapareció en medio de escándalos por su financiamiento, pero Martínez Dalmau es uno de los asesores de la CUT para la reforma chilena. :

Durante todos los jueves del mes de febrero el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia (España), Rubén Martínez Dalmau, participó de un ciclo de conversatorios impulsados por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), cuyos principales dirigentes pertenecen al Partido Comunista. “Estoy feliz de poder colaborar con la CUT en estos seminarios de formación que hemos organizado de cara a ese importantísimo proceso constituyente que se va a vivir en Chile y que va a marcar el faro de muchos procesos emancipadores en América Latina y en el mundo”, dijo en un video difundido en las redes sociales de la Central.

 

Martínez Dalmau es un reputado constitucionalista español y se desempeña también como vicepresidente segundo de la Generalitat Valenciana -definida como el conjunto de instituciones de autogobierno de esa comunidad en España-cargo al que ascendió gracias a su militancia en el partido político de izquierda Podemos, que dirige Pablo Iglesias. 

 

Cada jueves el docente abordó un tema distinto. Primero se refirió al concepto “estado constitucional”, el cual, explicó, “habla de cómo una Constitución impregna el ordenamiento jurídico y cómo se ha llegado a una Constitución normativa y democrática, como la que aspira tener el pueblo chileno”. La siguiente semana fue sobre “las garantías que conseguirían que una Constitución fuese aplicable y los mecanismos internos que debería tener la Constitución para que se pueda garantizar su supremacía y su normatividad”. Como tercer tema abordó “los contenidos materiales de la Constitución, qué elementos no pueden fallar en el marco de esa nueva norma constitucional. Y cerró dilucidando sobre el “constitucionalismo social”, para avanzar hacia una serie de derechos “entre ellos particularmente, los derechos de los trabajadores”.

 

Mañana jueves a las 16:00 comienzan los Conversatorios Constituyentes, que se realizarán cada jueves durante febrero. @rmartinezdalmau nos cuenta de que se tratarán. pic.twitter.com/qeoJcm87bf

— CUT Chile (@Cutchile) February 3, 2021

 

Los seminarios son parte de las actividades desarrolladas por el recientemente creado “Consejo Asesor para la elaboración de Propuestas Constitucionales del Mundo Sindical”iniciativa de la CUT en conjunto con la Fundación Instituto de Estudios Laborales (FIEL) presentada el 22 de enero. En la actividad, la presidenta de la Central Bárbara Figueroa subrayó que se trata de un consejo inédito que pretende ser un incentivo para que “la agenda pública más que estar dominada por los nombres de candidatos, esté dominada por el debate de contenidos”. 

 

En los orígenes del chavismo

El abogado es un viejo conocido de los procesos constituyentes que han tenido curso en América Latina a partir de la llegada de Hugo Chávez a la Presidencia de Venezuela. La incursión la hizo a través del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), descrito como la “semilla” del partido Podemos. El centro, que ayudó a fundar en 1992, una vez que comenzó a facturar en Latinoamérica por sus proyectos de asesoría se constituyó como una fundación en 2001 y a partir de entonces fue conocido como Fundación CEPS, instancia que cesó actividades en 2015 y fue disuelta en 2016 en medio de escándalos por su financiamiento.

 

En junio de 2014, seis meses después de la fundación de Podemos, diarios españoles publicaron que la Fundación CEPS, en cuyo consejo ejecutivo aparecieron los tres principales dirigentes de la colectividad de izquierda (Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Luis Alegre) recibió desde 2002 hasta ese año al menos 3,7 millones de euros del Gobierno de Hugo Chávez, de acuerdo con las cuentas depositadas en el registro de fundaciones del Ministerio de Cultura. Y si bien desde Podemos siempre lo han negado, la suspicacia que existe surge ante la duda de cuánto del dinero del chavismo pudo haberse utilizado para financiar la creación del partido. En particular porque en algunos años, los pagos del gobierno venezolano por convenios de asesoramiento político superaron el 80% de los ingresos de esta fundación “sin ánimo de lucro”.

 

“Tras analizar las cuentas de 2002 a 2012, los ingresos de CEPS revelan varias constantes: en esa década el Gobierno de Hugo Chávez fue siempre su mejor y a veces casi su único cliente; buena parte de los pagos (1,6 millones) fueron por asesorar directamente a Chávez; cobró año tras año por la implantación de un sistema de seguridad social en Venezuela; y además facturó a una decena más de organismos gubernamentales, desde la cadena televisiva Telesur al Ministerio del Interior, para dar clases sobre ‘globalización’, pasando por el Banco Central de Venezuela para medir la ‘percepción socioeconómica’ de los venezolanos”, detalló El País.

 

En un texto firmado por Martínez Dalmau titulado “El Centro de Estudios Políticos y Sociales y América Latina: una experiencia de mutuo aprendizaje” es el mismo abogado quien describe la estrechez de la relación que existía entre la organización y Hugo Chávez, incluso antes de que este llegara a la Presidencia de Venezuela en 1998. 

 

La influencia del CEPS en Latinoamérica comenzó a gestarse a finales de los noventa en Cuba, aunque de allí rápidamente saltaron a Venezuela y acabaron participando en la campaña presidencial. “La presencia de CEPS en un momento clave de la historia venezolana facilitó su articulación con el MVR -partido político que apoyaba a Chávez-, en particular con su secretaría de formación y con el comando electoral”, escribe.

 

“CEPS se instaló en Caracas y colaboró profundamente con la Asamblea Nacional Constituyente, por medio de un convenio firmado con esta a través de la vicepresidencia primera de la Asamblea… Una persona fija y varias itinerantes servían de correa de transmisión a un equipo que, coordinado desde Valencia, apoyaba a las comisiones y al Pleno. El trabajo más intenso se realizó en la Comisión Constitucional”, agrega sobre el proceso. 

 

La colaboración del CEPS con el gobierno venezolano se intensificó a partir del año 2000 -con la nueva Constitución ya aprobada-; elaboraron propuestas técnicas legislativas y planes de acción económica. A partir de 2002 constituyeron un equipo de asesores de la Presidencia de la República para el diseño de macro políticas públicas, con sede en el propio Palacio de Miraflores. Para 2011, “CEPS contaba con una veintena de equipos distribuidos en América Latina”, dice Martínez Dalmau. 

 

La “constitución fachada”

 

Alejandro González, abogado venezolano de origen chileno integrante del Bloque Constitucional de Venezuela -iniciativa creada para rescatar la vigencia de la Constitución y el principio de la independencia de los poderes públicos en ese país- explica a El Líbero que si bien desde el CEPS colaboraron en la elaboración de la Constitución de 1999, este texto consistió en lo que ha sido definido como una “constitución fachada” -concepto instaurado por Giovanni Sartori-, “es decir, una Constitución que en apariencia es democrática y correcta, pero bajo ella subsiste otro proyecto constitucional antidemocrático. Eso es lo que ha ocurrido con la Constitución de 1999, no es que sea esencialmente mala, tiene muchos defectos, pero lo peor es que nunca ha sido aplicada, pues fue violada desde el mismo momento de su ratificación por el pueblo, con las decisiones del llamado Congresillo”, instancia que designó a los representantes de los más altos poderes del Estado: magistrados, Fiscal Nacional, Contralor, Defensor del Pueblo, pasando por encima de lo que acaba de ser aprobado en la Constitución.

 

En consecuencia, González hace notar que la influencia del CEPS y de Martínez Dalmau se evidencia más para el segundo período presidencial de Hugo Chávez, cuando en la reunión del Foro de Sao Paulo de 2005 hace un cambio de retórica y deja de hablar de un proceso “bolivariano”, para convertir su propuesta en la de un gobierno socialista, nociones que habría construído con el respaldo de sus asesores españoles. 

 

Diversos medios de comunicación han difundido que entre 2006 y 2007, Pablo Iglesias trabajó a través de CEPS en asesoramiento para el gobierno de Chávez. Momento en que el presidente de la fundación era Roberto Viciano y la Vicepresidencia la ocupaba Martínez Dalmau. Este último junto con Viciano han escrito diversos papers sobre el proceso venezolano en la era de Chávez. 

 

Para el año 2007, Chávez, a través de lo que González califica como un “fraude constitucional”, intenta una reforma de la Carta Magna, hecho que no había anunciado en su campaña presidencial. El Mandatario se proponía modificar 36 artículos de la Constitución, a los que la Asamblea Nacional (el Congreso) sumó 33 más. González se refiere a un fraude ya que se trataba de un cambio en la configuración política del Estado, por tanto, no correspondía una reforma sino una nueva asamblea constituyente; pero utilizó el primer mecanismo al saber que no contaba con el respaldo suficiente para instaurar la segunda opción. 

 

Siguen las protestas populares en Perú ante la crisis de representación política. La Constitución fujimorista aún vigente ya no legitima a las instituciones. Como en Chile, el poder constituido se resiste con fuerza mientras el proceso destituyente avanza.https://t.co/kZIfnCJiLJ

— Rubén Martínez Dalmau (@rmartinezdalmauNovember 14, 2020

 

“Entre los cambios que se proponían, con la asesoría española, estaba el hecho de que la sociedad dejaba de estar fundamentada en el principio del pluralismo democrático para ser directamente una una sociedad socialista; modificaba la propiedad ya que no se hablaba solo de la propiedad individual sino que se introdujo el concepto de la propiedad colectiva; surge la reelección indefinida para aprovechar el liderazgo carismático de Chávez; dan forma al poder popular, a través de las comunas. Todo implicaba un giro y un deslinde definitivo del proyecto político que estaba establecido en la Constitución de 1999”, resume el integrante del Bloque Constitucional. 

 

Esa reforma fue rechazada en un referéndum llevado a cabo el 2 de diciembre de 2007, pero once días después, Chávez igualmente comienza a instaurar algunos de los cambios con la aprobación del Primer Plan Socialista de la Nación, “cuya esencia era idéntica a la reforma rechazada”.

 

“El algunos escritos que yo he leído de Martínez Dalmau, él critica que la reforma incluso no fue mayor en algunos aspectos, por ejemplo, en el tema de la autonomía del Banco Central. Además, justifica la reforma constitucional profunda, que era un fraude porque en realidad era un nuevo proceso constituyente, al considerar que la Constitución de 1999 estaba ‘inacabada'”, afirma González.

 

El integrante del Bloque Constitucional se refiere al texto Necesidad y oportunidad en el proyecto venezolano de reforma constitucional (2007), firmado por Viciano y Martínez Dalmau en el que los autores sostienen: “Como característica de este concepto de proceso en el que está inserta, la Constitución bolivariana es, al mismo tiempo una Constitución inacabada. No podía ser de otra forma, puesto que la destrucción de un sistema anterior y la construcción de un nuevo sistema son dos trabajos paralelos, pero no totalmente simultáneos en el tiempo”. 

 

Continúan: “El objetivo de la Constitución, por lo tanto, no era establecer el modelo final, sino posibilitar que este modelo pudiera ser pensado, con más tiempo y sin la amenaza inminente de un regreso al viejo sistema”.

 

También en Ecuador y Bolivia

 

Cuando Rafael Correa presentó, siendo candidato en 2006, la Alianza País, con el objetivo de “refundar Ecuador” desde el CEPS vieron la oportunidad de asesorar un nuevo proceso constitucional. Relata el propio Martínez Dalmau que el centro comenzó a apoyarlo a comienzos de ese año y entraron con “rapidez en su núcleo de confianza”. 

 

“Su presencia en los momentos en que se construía el plan de estrategia electoral le hizo estar presente en el diseño de la propuesta constituyente, así como en la decisión de presentar la candidatura electoral sin parlamentarios”, escribe el militante de Podemos. 

 

Indica Martínez Dalmau en el texto “El Centro de Estudios Políticos y Sociales y América Latina: una experiencia de mutuo aprendizaje” que mediante un convenio con la Procuraduría General del Estado instalaron a tres asesores permanentes y varios itinerantes para trabajar con la Presidencia de la Asamblea Constituyente y prestaron apoyo en cuestiones técnicas y alternativas políticas a las comisiones que lo solicitaban. Esa Constitución entró en vigor en 2008 y después de eso el CEPS mantuvo una oficina de asesoramiento general al gobierno de Correa y si bien a partir del año 2012 la relación fue “menguando”, esta se mantuvo -dice Martínez Dalmau- hasta que finalizaron las operaciones de la Fundación CEPS.

 

En el caso de Bolivia, relata el constitucionalista en el mismo texto, los nexos con Evo Morales empezaron a partir del año 2002 y para el año 2006 dos integrantes del Centro se sumaron como asesores de su campaña y apoyaron “desde el inicio el complicado proceso constituyente boliviano”.

 

Si bien la Constitución boliviana comenzó su trabajo en agosto de 2006, no fue hasta febrero de 2009 que ese país tuvo una nueva Carta Magna. Hubo que extender la duración de la asamblea pues durante su primer año no lograron sacar adelante ni un solo artículo. En noviembre de 2007 aprobaron el proyecto en general sin la presencia de la oposición. Ese día hubo tres muertos y cientos de heridos. Incluso algunas sesiones se realizaron bajo custodia policialPara que hubiese acuerdo finalmente tuvo que intervenir el Congreso y revisar más de 100 artículos.

 

Según Martínez Dalmau el equipo del CEPS, conformado por tres personas fijas y varias itinerantes, vivió todo este proceso. Aunque por su duración al final se redujo a una sola persona durante el último mes. “A partir de finales de 2007, cuando se entregó el documento de la Constituyente, el papel del CEPS en el proceso boliviano menguó”, afirma, y la colaboración directa finalizó en 2013. 

 

“Ellos en el caso de Venezuela aspiraban una transformación más radical, así lo expresa Martínez en diferentes escritos. En el caso de Ecuador y en el caso de Bolivia, si bien el proceso constituyente tuvo gran calado, hubo dificultades para implementarlo con mayor profundidad porque las sociedades estaban muy atentas a lo que había ocurrido en Venezuela. En Ecuador y Bolivia no se pudo avanzar tanto como ellos hubiesen querido, por eso es importante que en Chile se esté muy alerta a los planteamientos que pueda hacer este asesor a los organismos que están asesorando, concretamente al Partido Comunista y a la CUT porque son instancias que tienen una cierta relevancia en Chile. La CUT es la principal central de trabajadores y el PC tiene un candidato bien posicionado como un virtual presidenciable”, advierte Alejandro González. 

 

El mismo Martínez Dalmau dijo en los video difundidos por la CUT que en los semanarios plantearía su “experiencia en los últimos procesos constituyentes latinoamericanos en los que he tenido la ocasión de participar en los equipos técnicos y en las comisiones de redacción”. 

 

El sábado 28 y el domingo 29 estaremos en el @Instituto25M con @MonederoJC reflexionando sobre la constituyente en #Chile, que será una de las grandes revoluciones democráticas del siglo XXI y con la que se pondrá punto y final a cuarenta años de Constitución pinochetista. pic.twitter.com/qdyMYnf8LA

— Rubén Martínez Dalmau (@rmartinezdalmau) November 26, 2020

 

Por lo pronto, el interés de Martínez Dalmau en el proceso constituyente chileno ha quedado de manifiesto al menos desde noviembre de 2020, cuando participó en un foro con otra de las caras visibles de Podemos, Juan Carlos Monedero -también cuestionado por recibir pagos de Venezuela a espaldas del sistema tributario español-. En la invitación, el constitucionalista dijo sobre la reforma que está ad portas “que será una de las grandes revoluciones democráticas del siglo XXI y con la que se pondrá punto y final a cuarenta años de Constitución pinochetista”.

 

Advierte González: “La sociedad chilena tiene que estar muy atenta, con los ojos muy abiertos, respecto de la visión constitucional que puede tener este asesor porque él ya no solamente tiene la experiencia del caso de Venezuela, del caso de Ecuador y del caso de Bolivia, que en estos últimos dos fueron menos traumáticos (…). Ellos van a pretender mercadear y contrabandear su producto de un cambio constitucional que sea democrático, pero hay que estar claro en que desde la perspectiva de Martínez esto es simplemente un proceso que se puede realizar en dos etapas, como fue la aspiración y la concreción en Venezuela. La primera a través de la vía formal en 1999, pero la segunda que fue la reforma constitucional, que fue rechazada, la hicieron manu militari (por la fuerza de las armas), por la vía de los hechos y eso es lo que explica el grado de anomia institucional que tiene hoy Venezuela y eso hace que sea un caos político en este instante”.

                                                     Tomado de diario El Librero, Chile