lunes, 15 de febrero de 2021

PROGRAMA DE FORMACIÓN CONSTITUYENTE PARA CANDIDATOS A LA CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL. GRATUITO

 

Son ocho cursos, tres talleres y cinco charlas que repasan temas fundamentales y entrenan habilidades de comunicación esenciales para los candidatos y candidatas a la Convención Constitucional.

“16 universidades y centros de pensamiento, se unieron para ofrecer un programa gratuito de formación y especialización para quienes sentarán las bases de la nueva institucionalidad de nuestro país.

El único requisito para participar es ser candidato a la Convención, en cualquiera de los distritos electorales del país, sin importar su filiación partidaria.

El programa considera actividades pedagógicas en línea, que pueden realizarse en cualquier momento a través de materiales audiovisuales y escritos.

Cada participante tendrá derecho a una segunda invitación para inscribir a algún miembro de su equipo u otra persona de su interés.

El acceso a la plataforma pedagógica estará disponible entre el 25 de enero y el 10 de abril.

Los participantes podrán obtener certificado por la realización del programa.

Cursos

Fundamentos de la Convención Constitucional.

Tomás Jordán, Universidad Alberto Hurtado.

Formas de Gobierno en Democracia.

Pamela Figueroa, Universidad de Santiago de Chile.

Estado de Derecho y Derechos Fundamentales.

José Ignacio Núñez, Universidad Central.

Constitución y Descentralización.

Egon Montecinos, Universidad Austral de Chile.

Apertura de Nuevos Espacios de Participación.

Yanina Welp, Albert Hirschman Centre on Democracy, Graduate Institute, Ginebra, Suiza.

Derecho y Género.

Viviana Ponce de León, Universidad Austral de Chile.

Deberes y Derechos en la Sociedad Digital.

Rodrigo Ramírez, Flacso-Chile.

Reconocimiento de Pueblos Originarios.

Fernando Pairican, Universidad de Santiago de Chile.


Talleres

Generación de Acuerdos y Procesamiento de Divergencias

Gonzalo Frei, Universidad Alberto Hurtado.

Estrategias de Deliberación Colectiva.

Gonzalo Frei.

Planificación de Estrategias de Comunicación.

Francisco Poblete, editor periodístico de CNN.


Charlas

Descentralización.

Tulia Falleti, Universidad de Pensilvania.

Género y Constitución

Marie Christine Fuchs. Programa Estado de Derecho en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer.

Procesos comparados.

Sabrina Ragone, Universidad de Bolonia.

¿Cómo se construyen constituciones?

Kimana Zulueta, Programa de Construcción Constitucional de IDEA Internacional.

 

Inscripciones: formacion@observatorionuevaconstitucion.cl”

Tomado de DIARIO CONSTITUCIONAL.cl, Chile

domingo, 24 de enero de 2021

DIRECTOR DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA U. DE CHILE DEFIENDE EXAMEN DE GRADO

 

DIRECTOR DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA U. DE CHILE DEFIENDE EXAMEN DE GRADO

Chile, 22 de enero 2021

                                                                           Por Leslie Ayala

“DEBEMOS SER EXIGENTES CON QUIENES EGRESAN DE NUESTRAS AULAS”.

“El profesor Álvaro Fuentealba enfrentó las críticas de estudiantes que han denunciado malos tratos y poca deferencia en la evaluación en medio de una pandemia y de exámenes que se realizan de forma telemática.”

"Los cambios en la forma en que una universidad garantiza que sus abogados y abogadas sean competentes para la sociedad a la que servirán, deben ser precedidos de gran reflexión, sosiego y evaluaciones científicas serias. La comunidad académica es la que debe decidir cómo se evalúa, oyendo a los estudiantes, naturalmente", dice.

Ya casi es una tradición que todos los años en época de exámenes de grado, la comunidad universitaria de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile debate por la complejidad de este requisito para poder luego optar ante la Corte Suprema al título de abogado. Este año la discusión se agudizó producto de las complejidades de los estudios a distancia por la pandemia. De ahí que hace poco días más de 500 personas firmaron una carta pidiéndole a las autoridades de esa casa de estudios que se busquen un mecanismo para cambiar la fórmula de egreso.


Ante las consultas de La Tercera PM, el profesor Álvaro Fuentealba Hernández, director académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, decidió hacerse cargo de las preocupación de los estudiantes y también negar la existencia de denuncias formales de supuestos malos tratos y burlas de académicos en uno de los exámenes llevados a cabo el 18 de enero pasado. Asimismo refutó que la tasa de reprobación, este año, sea más alta que en los anteriores.

 

- No es un tema de este año, pero la pandemia y el estrés de las clases a distancia han profundizado las críticas a las exigencias del examen de grado en la U de Chile, ¿la Facultad recoge esa preocupación de estudiantes que vienen pidiendo un cambio de sistema desde los años 90?


Los cambios en la forma en que una universidad garantiza que sus abogados y abogadas sean competentes para la sociedad a la que servirán, deben ser precedidos de gran reflexión, sosiego y evaluaciones científicas serias.

 

La comunidad académica es la que debe decidir cómo se evalúa, oyendo a los estudiantes, naturalmente. Somos una universidad pública y tenemos un compromiso con el país, por lo tanto debemos ser exigentes con quienes egresan de nuestras aulas. Deben ser personas competentes, con alto sentido de la ética, y honestas. Las tasas de aprobación en un examen exigente muestran lo bien preparados que están nuestros y nuestras estudiantes. La Facultad ha sabido adaptarse a los cambios impuestos por la pandemia, sin renunciar a la más alta formación que se pueda dar.

 

Pero es un tema que viene desde hace décadas...

 

En efecto desde los años 90 se ha planteado la necesidad de revisar no sólo el examen de grado, sino el plan de estudios. Fuimos la Facultad pionera en semestralizar la carrera en 2002, requisito indispensable para nuestra internacionalización, y en establecer una malla curricular semiflexible, con gran cantidad de cursos electivos, que respetaran la diversidad de nuestro estudiantado, que pudiese optar por cursos más adecuados a su vocación, con un núcleo de cursos básicos obligatorios. Una comisión determinó que el examen de grado no se modificaría. El año 2007 otra comisión no llegó a acuerdo en la necesidad de modificarlo. Y en todas esas comisiones hubo participación estudiantil.

 

En 2017 una Comisión de Innovación Curricular propuso una modificación radical del examen de grado, que supone el cambio a un enfoque de competencias durante la carrera, y una evaluación final coherente con esa mirada. La propuesta contempla un examen en que se resuelvan casos relevantes, de derecho constitucional y derecho civil y que involucren temas de derecho procesal, por escrito, y luego una instancia oral en que se discuta con la o el estudiante su enfoque de solución y las materias sustantivas. Esa propuesta se encuentra en análisis por el Consejo de la Facultad de Derecho, máxima instancia de decisión de la Facultad, y en definitiva debe ser aprobada por la Universidad. La nueva malla curricular entrará en vigencia para los y las estudiantes que ingresen a estudiar en 2022.


- ¿Hay alguna situación excepcional que esté pasando en los grados de este año respecto a los anteriores?

 

La pandemia nos ha obligado a vivir en situaciones anómalas. Además de sacar adelante un año académico on line, implementamos la aplicación de exámenes de grado en forma remota, a fin de garantizar la salud de las y los estudiantes, docentes y personal de colaboración. Dicha implementación fue un proceso participativo, que contó con la colaboración activa del Centro de Estudiantes, académicos, Directores de Departamentos y de funcionarios involucrados.

 

- Hay preocupación por lo que los estudiantes perciben como una alta tasa de reprobación... ¿Es así?

 

Este año hubo un leve aumento de la tasa de aprobación del examen, que llega al 82%. El 65% de los estudiantes aprobados lo han hecho con nota 5 o superior. Un 34% ha obtenido notas de distinción; y un 10%, calificación máxima.

 

- ¿Qué pasa con las denuncias de malos tratos y burlas de parte de algunos profesores? ¿Se han tomado medidas?

 

No tenemos antecedentes formales de lo que señala. Sí le puedo decir que el mal trato no se tolera en nuestra Facultad. Los exámenes de grado se rinden con público presente, como garantía de que sea un proceso racional y respetuoso para todas y todos. El norte de los profesores es el buen éxito de nuestros y nuestras estudiantes. El fracaso de uno, es el fracaso de todos.

 

De 231 exámenes rendidos desde marzo de 2020 hasta ahora, sólo cinco estudiantes han formulado reclamos ante el Decano, y se refieren a diferencias respecto de las percepciones de sus respuestas y la calificación obtenida. En todos los casos se ha solicitado informe por escrito a las comisiones y a quienes implementan y asesoran técnicamente la aplicación del examen. Estamos conscientes de la importancia del proceso de graduación de nuestras y nuestros egresadas y egresados.

 

- ¿Están conscientes del estrés y el daño a la salud mental que conlleva el que un estudiante defina todo su futuro en una sola prueba tras largos años de educación?

 

Los estudios universitarios, como todas las actividades humanas complejas, tienen cuotas de estrés. Las universidades nos hemos hecho cargo de ello. Contamos con un programa de la Unidad de Psicología de la Facultad, junto a una red institucional de apoyo integral al estudiante (apoyo económico, becas, de salud mental, asesoría pedagógica, tutorías de pares y apoyo de profesionales de la educación), pensada para hacernos cargo del buen éxito de todas y todos las y los estudiantes.

 

Respecto de las y los estudiantes que han reprobado su examen de grado, existe un programa de acompañamiento y asesoría personalizada, a cargo de la Jefa de la Unidad de Psicología y su equipo. Ella es una profesional de excepción y de vasta experiencia.

 

Ahora bien, no todo el futuro de un estudiante se define en este examen. Sus notas durante los 5 años de estudios son determinantes, ya que reflejan disciplina y constancia. La ponderación cambió hace 5 años, de modo tal que el examen se promedia en situación de igualdad con la memoria y el promedio de egreso. Antes valía un 60% de la nota de licenciatura.


También deben realizar una tesis, que también incide en la calificación final. Hemos discutido largamente, no sólo en la Universidad de Chile sino en las Facultades de Derecho tradicionales, cómo mejorar estos procesos, y no retrasar el ingreso de nuestros egresados/as al mercado de trabajo, que también es altamente estresante.


La deuda de las universidades, en el mundo, es incorporar la educación y el manejo del estrés, como parte de su reflexión, en los procesos pedagógicos.


- ¿Comparten la visión de los críticos a este examen de que hay mucha aleatoriedad ya que va a depender mucho de la comisión que le toque al estudiante la posibilidad de pasarlo o no?

 

La aleatoriedad es una garantía, ya que los integrantes de las comisiones se sortean. No obstante ello, la garantía es que contamos con un cuerpo académico de excelencia, homogéneo en cuanto a sus competencias, diverso en cuanto a disciplinas, especialidades y creencias. Eso es una riqueza. Con eso podemos tener la tranquilidad que los estándares de evaluación sean homogéneos y justos. Por otra parte, las comisiones se sortean no como un todo, sino que por cada profesor o profesora individualmente. Por lo tanto no puede aseverarse que hay una comisión “benigna” y otra “terrible”. Nadie regala las notas, ni nadie asevera que sólo los dioses merezcan un 7.

 

- Los estudiantes dicen que la Escuela los abandona en ese proceso, que deben contratar tutores para durante ocho meses prepararse quedando en la cesantía y desventaja respecto a otros egresados de derecho, ¿Qué les responde?

 

Es un desafío para todas las Facultades de Derecho desmontar esa percepción, que lamentablemente tiene bases, ya que en el proceso de obtención del título profesional de abogado en Chile intervienen dos instituciones más, aparte de la Universidad: Las Corporaciones de Asistencia Judicial, y la Corte Suprema. Una vez que la o el estudiante egresa del programa de cursos, puede optar por hacer la práctica profesional, la memoria o estudiar para su examen. Y ese proceso es muy individual y generalmente solitario. Creo que debemos trabajar en eso, procurando que los procesos de titulación estén incorporados a la malla curricular. Y contrariamente a lo que se cree, en los últimos años la Corte Suprema no sólo tiene un rol formal, sino que ha intervenido pronunciándose acerca de las mallas curriculares de las carreras de Derecho, impidiendo incluso la titulación. Eso nunca ha pasado con la Universidad de Chile. Asimismo, la evaluación de las prácticas profesionales, respecto de los egresados de nuestra Facultad, en el promedio, siempre han sido sobresalientes.

 

En lo que concierne al apoyo a quienes preparan su examen de grado, procuramos que tengan acceso a las bibliotecas, a tutorías, existen programas de acompañamiento, cursos de preparación, interrogadores (que no forman parte de las comisiones de examen de grado), pero entendemos que pueda percibirse como insuficiente, ya que no son estudiantes regulares de la Universidad, ni son licenciados. En ese sentido, reconocemos que existen materias que debemos reflexionar y perfeccionar, cuestión a la que nos abocaremos durante este año 2021 a propósito del cambio de nuestra malla curricular.”

                                                 Tomado de diario La Tercera, Chile.

sábado, 23 de enero de 2021

SEMBLANZA DE DON ANDRES BELLO LOPEZ (X)

 

SEMBLANZA DE DON ANDRES BELLO LOPEZ

                                                                                 Dr. Juan Andrés Orrego Acuña

                                                                       Profesor de Derecho Civil U. de Chile

 “El devenir de los pueblos se teje con una lógica que escapa con frecuencia al entendimiento de los hombres. En no pocas oportunidades, el derrotero de un país queda condicionado por la irrupción de una figura descollante, que para bien o para mal, marca a fuego el destino de aquél.”

 X

“Bello arriba a Chile con el propósito de prestar servicios como Oficial Mayor o Subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores, cargo que ocuparía por cuatro lustros consecutivos. Pero sus primeras contribuciones serían como profesor de legislación y literatura española en el Colegio de Santiago y como redactor de “El Araucano”, el periódico que había fundado Portales. En esta publicación, Bello se haría responsable de las secciones jurídica, literaria y científica.

Durante veinte años de trabajo infatigable, Bello escribiría sobre una gran diversidad de temas, que no sólo aludían al derecho, la política o la historia, sino que también a la química aplicada, la agricultura, la internación de libros (cuya censura combatió, ganándose el timbre de hereje), la vacuna, los hospitales, etc.

Sus módicos sueldos no le permiten alquilar una casa. Se instala Bello con su familia como pensionista de una dama argentina, doña Eulogia Nieto de Lafinur, en la calle Santo Domingo, costado sur, casi esquina de Miraflores. Allí vivió, con modestia, por varios años.

Una de las principales preocupaciones de Bello, decían relación con el buen uso del idioma. Estaba horrorizado por la forma en que hablaban los chilenos (qué habría pensado si viviera en nuestros días…), aún aquellos pertenecientes a los sectores más pudientes de nuestra sociedad. No era inusual que en las tertulias y salones más encopetados, se oyeran expresiones como “haiga” en vez de haya, “dentrar” por entrar, o “celebro” en vez de cerebro.

Así las cosas, en 1847, publica su “Gramática de la lengua castellana”, conocida también como la gramática de sus dos colaboradores, Bello-Cuervo, en homenaje a las anotaciones hechas por el filólogo colombiano R. Cuervo, que reactualizaron y enriquecieron el gran caudal de notas críticas de la obra. Esta “Gramática” constituyó durante mucho tiempo una autoridad incontestable en su género, y resultó imprescindible para todo estudioso del idioma. Esta obra, hizo exclamar al erudito español Marcelino Menéndez Pelayo, que Bello “fue el salvador de la integridad del castellano en América”. Schiller, por su parte, le calificaría en su “Gedanken der amerikanische latinien”, como “el padre de la pedagogía en América”. 

El trabajo de Bello en el Ministerio de Relaciones Exteriores, rápidamente dio sus primeros frutos. En 1832, se firma con Estados Unidos un tratado de amistad, comercio y navegación. La política exterior diseñada por Bello, quedaría expresada, algunos años más tarde, en el Mensaje que el presidente Prieto lee al Congreso el 1 de junio de 1841: “Igualdad para todos los pueblos de la tierra y estricta reciprocidad de concesiones son los principios que regulan la política externa de Chile…, y la limitación de todo pacto internacional a un moderado plazo que nos permita modificarlo o derogarlo cuando no corresponda a nuestra esperanza.”

En el mismo año 1832, Bello había publicado una obra titulada “Derecho de Gentes”, que ejercería gran influencia entre los tratadistas. En esta obra, Bello planteará textualmente que “Si el límite es una cordillera, la línea divisoria corre por sobre los puntos más encumbrados de ella, pasando por entre los manantiales de las vertientes que descienden a un lado y a otro”. Esta doctrina, conocida con la expresión latina divortia aquarum, sería adoptada en el Derecho Internacional y en la solución del diferendo chileno-argentino que resolvería el Tratado de límites del año 1881, cuyo artículo 1°, que recoge la solución propuesta por Bello 40 años antes, ha sido llamado “la cláusula de Bello”.

En 1833, entra en vigencia la Constitución Política que aseguraría casi 60 años de estabilidad democrática. Aunque Bello no jugó un rol protagónico en la redacción de la carta fundamental, hay evidencias que intervino con sugerencias, colaborando con Mariano Egaña. El propio Portales, en una carta enviada a Garfias el 3 de agosto de 1832, expresa: “Mucho me agrada la noticia de que el compadre (Andrés Bello) se haya hecho cargo de la redacción del proyecto de reforma de la constitución.”  

La nacionalidad chilena, ya le había sido concedida, al aprobar la Cámara de Diputados, el 15 de octubre de 1832, un oficio que le remitiere el Senado, con tal propósito. El 17 de noviembre de 1836, el último Rector de la Universidad de San Felipe, don Francisco Meneses, le confiere a Bello el título de Bachiller en cánones y leyes. Fue uno de los últimos títulos otorgados por dicha Universidad.

El 15 de mayo de 1837, es proclamado Senador de la República. Lo será por tres períodos, de 1837 a 1846, de 1846 a 1855 y de 1855 a 1864. En 1838, formará parte del primer directorio de la Sociedad Nacional de Agricultura, junto a Claudio Gay e Ignacio Domeyko.

Entre 1831 y 1851, publicará Bello, además de sus numerosas poesías, estudios críticos, filosóficos y jurídicos varias obras didácticas, a saber “Principios de la ortología y métrica de la lengua castellana” (1835); “Análisis ideológico de los tiempos de la conjugación castellana” (1841); “Gramática de la Lengua Castellana” (1847); “Gramática de la Lengua Latina” (1847, obra que había iniciado su hijo Francisco, fallecido en 1845); y “Tratado de Cosmografía” (1848).

Su capacidad era objeto de tal reconocimiento, que nadie dudaba que en Chile no había un escritor que pudiera equiparársele. Su sapiencia había llegado a ser a tal punto considerada que los más importantes dignatarios de la República no podían prescindir de él. Un hecho prueba este aserto: en 1839, el presidente Prieto le encargó la redacción de su Mensaje al Congreso Pleno, y el Senado, le confió la del discurso de respuesta.

Su refugio, el lugar en el que encontraba el descanso necesario en medio de tantos afanes, era precisamente el fundo de los Egaña, llamado “La Hermita” o “Peñalolén”. Desde Europa, Mariano Egaña se preocupó de la decoración del parque, encargando cascadas italianas, fuentes de Saint Cloud, diseños de jardines ingleses, estatuas e hizo grabar en piedra trozos de lecturas de clásicos. En este hermoso lugar, desde el cual podía dominarse la ciudad de Santiago, lejana en el valle en aquellos años aunque visible por la pureza del aire ya perdida, los amigos de la familia Egaña, Bello entre ellos, encontraban la paz y sosiego imprescindibles para retomar las tareas cotidianas.

Bello pasó en este predio varias temporadas, sólo o con su familia. En ocasiones, señalan las crónicas, “le servía la calma del paraje para redactar sus escritos”. Pedro Vicuña contaba a su sobrino Ramón Subercaseaux haber visto a Bello sentado bajo los árboles de Peñalolén, escribiendo. Allí mismo corregía, borraba y volvía a corregir la composición. Aquí también escribió su “Oda a Peñalolén”, en homenaje a su amigo Mariano Egaña, muerto repentinamente en la noche de San Juan del año 1846. El texto, es el que ustedes tienen en vuestras manos, en el reverso del programa de esta Jornada. Estos versos, que al decir de un autor ideó Bello como una imitación de Víctor Hugo y que terminaron superando al autor original, serían leídos por Bello por primera vez en el fundo de doña Javiera Carrera, en el Monte.

Algunas veces, refiere Manuel Salvat, Egaña y Bello disfrutaron de otras compañías, por lo que los maledicentes llamaban a Peñalolén “el altar de Venus”. Nosotros creemos que estos comentarios, y las alusiones a la diosa del amor y madre de Eneas, no eran sino exageraciones y probablemente fruto de la envidia de quienes los formulaban, por no haber sido ellos partícipes de tales condumios y cuchipandas. En todo caso, más allá de estos comentarios anecdóticos, coinciden los autores que Bello “componía sus mejores páginas en la rusticidad campesina de Peñalolén”.

Como señala Joaquín Edwards, “Bello, descendiente de labradores, amó el campo. Su primer poema se dirigió a un árbol. En Chile mencionó flores, aves, naturaleza. Su rincón inspirador se llamó Peñalolén.” Pero esta actividad incesante de Bello, atemperada con sus descansos en este escenario precordillerano, se conjugaba con un dolor profundo e inextinguible que laceraba el alma del sabio. Habían muerto, algunos en la infancia o en plena juventud, la mayor parte de sus hijos, “y el padre inconsolable e insomne vagaba de noche por los corredores de su casa, penando en vida‟ al decir de sus sirvientes, llorando por los retoños perdidos y rezando los salmos de David.”

Efectivamente, de los quince hijos matrimoniales que tuvo Bello, tres del primer matrimonio y doce del segundo, hay registro de la muerte de nueve de ellos, antes del fallecimiento de su padre. De estos, ocho morirían cuando Bello ya estaba radicado en Chile. La muerte de uno de ellos, Dolores Bello Dunn, fallecida a los nueve años (en 1843), llevó a Bello a componer su famosa obra “La oración por todos”. La longevidad de la madre de Bello y la del mismo Andrés, no continuaría en su progenie. Para contrarrestar dicho pesar, hasta donde era posible, desplegaba Bello un trabajo incesante.

Redactor de tres secciones de “El Araucano”, subsecretario de Relaciones Exteriores, senador y consejero de Estado, y profesor de gramática, literatura y derecho romano, que dictaba privadamente en su biblioteca. En esta, su aula, “A paso lento –impasible y serio a veces- medía la estancia, hablando con pausa y echando a ratos el humo de un enorme habano que rara vez abandonaba (…)

Andando el tiempo, Bello fue extendiendo el radio de su acción pedagógica y en forma de charlas íntimas comenzó a dar lecciones de crítica y composición literaria, en las que participaban no sólo sus discípulos ordinarios, sino también los jóvenes que solían visitarlo. En esas lecciones…se encarecía con fervor la afición a la lectura. Bello llegaba a censurar sin piedad a aquellos que no la ejercitaban como manjar cotidiano.”

Continuará…

viernes, 22 de enero de 2021

MIGRACIÓN, CIUDADANÍA Y PROCESO CONSTITUYENTE

 

MIGRACIÓN, CIUDADANÍA Y PROCESO CONSTITUYENTE

Chile, 18 de enero 2021

                                                 Por Fernanda stang, kyuttzza Gómez y

                                                                                          Leonora Benisc

Derecho a sufragio de las personas extranjeras

 

 

“La semana antepasada, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y la Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados de la Universidad Diego Portales presentaron tres acciones constitucionales de protección del derecho a sufragio de las personas extranjeras, quienes por una interpretación restrictiva y arbitraria del Servicio Electoral (Servel) respecto del alcance de la noción de ciudadanía, no han tenido la posibilidad de patrocinar candidaturas independientes a convencionales para el proceso constituyente que se está iniciando en el país.

 

La misma interpretación, a saber, la que liga la condición de ciudadano(a) a la posesión de la nacionalidad de un Estado-nación (en este caso, la chilena), había puesto en riesgo la posibilidad de que las personas extranjeras participaran en el plebiscito que se desarrolló el pasado 25 de octubre para decidir el cambio constitucional y la forma de realizarlo. Sin embargo, a instancias del reclamo de organizaciones migrantes principalmente –que es lo mismo que decir “migrantes que construyen ciudadanía en acto”–, se logró superar tal restricción y ser parte activa del proceso eleccionario.

 

Por lo mismo, la restricción que impide a los(as) migrantes patrocinar candidaturas por las que, incoherencia mediante, se podrá votar en abril, no solo vulnera el derecho a la igualdad ante la ley de las personas migrantes (una discriminación fundante del Estado, y que nos parece necesario cuestionar), sino que es inconsistente con el propio criterio que el Servel tuvo que corregir antes de la consulta plebiscitaria de 2020.

 

Esta situación –respecto de la que esperamos se haga justicia con prontitud–, junto a  la imposibilidad de que las personas migrantes internacionales sean candidatas –a menos que se hayan naturalizado como ciudadanos(as) chilenos(as)–, ponen en primer plano una discusión que es imperativo dar, siendo el proceso constituyente un espacio ideal para hacerlo: ¿quiénes somos ciudadanos(as)?, ¿qué implica ser ciudadano(a)?, y en última instancia, ¿puede restringirse a ciertas personas que habitan un territorio el derecho a tener derechos?

 

La discusión sobre la participación de las y los migrantes como ciudadanos(as) activos(as) y pasivos(as) –es decir, como electores y como candidatos– en el proceso constituyente, interpela directamente la mirada nacionalista de pertenencia al Estado, y la relación entre ciudadanía y nacionalidad. Esa interpelación remite a preguntas bien concretas: ¿es más significativo, para ser considerado un(a) ciudadano(a), haber nacido en un territorio que estar implicado y comprometido con el acontecer social y político del Estado en el que se reside?, ¿o haber nacido de padres chilenos que ser parte activa de una comunidad, que ser artífice de la vida cotidiana de una formación social?

 

Juan Carlos Velasco, en el libro El azar de las fronteras, lo explica de una manera tan clara que vale la pena la extensión de la cita: “La nacionalidad tal vez sea actualmente el criterio legal más importante para la asignación no solo de derechos y obligaciones, sino de bienes y servicios. Simultáneamente sirve como uno de los últimos criterios de discriminación legal. Que sea lo habitual no significa, sin embargo, que resulte aceptable. Que el documento de nacionalidad que uno porte determine las expectativas vitales resulta tan injusto como que lo haga la extracción social, la filiación religiosa o el color de la piel, criterios todos ellos que han quedado desacreditados. Nadie elige el lugar de su nacimiento y, por lo tanto, nadie puede responder por ello. Tampoco nadie, en consecuencia, lo debería esgrimir en su favor” (Velasco, 2016, p. 16).

 

El concepto de ciudadanía ha experimentado un profundo cambio en las últimas décadas y el “estallido social” es probablemente la prueba más palmaria de esa transformación en Chile. La convención constitucional –como una (y sola una) de sus expresiones– debiera ser entonces el escenario para reflexionar y discutir sobre este concepto.

 

Santiago Castro-Gómez (2000) ha destacado que la función jurídico-política de las Constituciones ha sido, entre otras, crear una idea de ciudadanía (“inventar ciudadanía”, dice textualmente el autor), lo que, a pesar de ser una ficción identitaria, sirve para homogeneizar a quienes habitan un territorio, para que sea posible la “gubernamentalidad”. Uno de los cambios que ha experimentado la idea de ciudadanía justamente cuestiona una supuesta “identidad homogénea”.

 

La paridad de género y los escaños reservados para pueblos indígenas (con las limitaciones con las que se logró, entre ellas, la exclusión del pueblo afrochileno) apuntan en ese sentido. Hoy por hoy, no es posible una noción de ciudadanía que no se haga cargo de la diversidad.

 

Quedémonos, finalmente, con esta afirmación de Castro Gómez relativa a la invención de ciudadanía que realiza una Constitución. Desde esa perspectiva, con este proceso que se ha iniciado en Chile estamos literalmente construyendo ciudadanía. Es entonces el momento idóneo para  desvincular la ciudadanía de la nacionalidad y ensayar otros modos de entendernos y reconocernos como ciudadanos(as). Para y por eso, es importante que la voz de los(as) migrantes esté representada en la Convención, y que esa representación no se limite a quienes están nacionalizados, porque esa nacionalización es precisamente el epítome de esta discriminación arbitraria y fundante del Estado entre nacionales y no nacionales.

 

Esto implica que podamos ser candidatos a convencionales o, al menos, patrocinar a candidatos que representen nuestras ideas y luchas. Vamos entonces por la transformación jurídica del concepto de ciudadanía que ya ha estado cambiando en los hechos, cuya expresión más clara es la lucha de las organizaciones migrantes. Vamos por eso y vamos con todo, si no pa’ qué.”

                                           Tomado de diario Elmostrador, Chile.